Y la espera mereció mucho la pena, aunque los 25 minutos extra pasen algo desapercibidos, siempre es un placer volver a la Tierra Media de la mano de Jackson, una tierra situada en Nueva Zelanda que nos muestra imágenes de lugares a la altura de cualquier documental sobre naturaleza.
La segunda entrega de esta saga por fin nos muestra al temido dragón Smaug, que no les pondrá nada fáciles las cosas a los protagonistas. Una criatura salida del extenso imaginario del autor de todo este mundo de elfos, enanos y orcos: el escritor británico J.R.R Tolkien.
Es probable que Tolkien nunca hubiera imaginado las superproducciones que Peter Jackson realizaría posteriormente enfocadas en sus obras, una serie de películas que han hecho las delicias de todos los fans de este autor británico y que han conseguido el favor de la crítica con el paso de los años. Y es que Jackson tiene mucho que agradecerle a Tolkien, pues la saga de El Señor de los Anillos supuso su verdadera carta de presentación internacional tras unos cuantos fracasos cinematográficos y películas de serie B sin mucha repercusión (ni calidad, la verdad sea dicha).
El Hobbit: La desolación de Smaug, mantiene la línea que ha tenido toda la saga: épicas batallas llenas de flechas, orcos y elfos, efectos especiales por doquier y un misión capitaneada por un Hobbit de la Comarca que parece tener muy pocas posibilidades de éxito. Pero ¿No es esta la línea general de todas las películas de El Señor de los Anillos/ El Hobbit? En efecto, pero ello no significa que la saga caiga en lo repetitivo o en lo aburrido. Peter Jackson siempre consigue sorprendernos, especialmente a los que nos consideremos grandes fans de la obra de Tolkien.
Y La Desolación de Smaug no es una excepción, una película que supone un puente hacia una tercera entrega, una cinta que nos deja con la miel en los labios y nos hace querer ver más batallas, dragones, elfos, enanos y orcos.
Todo va por buen camino pero...¿Se trata de una película perfecta? La respuesta es un no rotundo. Con el paso del tiempo Peter Jackson ha ido usando cada vez más efectos especiales y visuales para dar más fuerza a sus películas. Este dato se acusa enormemente en la segunda entrega de El Hobbit y en algunas escenas (por ejemplo en la persecución con los barriles en el río) la película se antoja algo artificial, pues se ve claramente que no estamos viendo actores en la pantalla, sino efectos realizados con ordenador.
En definitiva, una edición extendida que todos los fans de El Señor de los Anillos/ El Hobbit no se pueden perder. Además, esta edición viene acompañada de dos discos en los que profundizar sobre el rodaje y la creación de esta saga legendaria que ha logrado, por sus propios méritos, hacerse un hueco entre las joyas del cine fantástico contemporáneo.
Nota: 7,5/10
Lo mejor: Volver a la Tierra Media durante 25 minutos más de metraje y horas de extras.
Lo peor: El ya citado exceso de CGI (imágenes generadas por ordenador).
El hobbit: La desolación de Smaug
Dirección: Peter Jackson
Guión: Philippa Boyens, Peter Jackson, Fran Walsh, Guillermo del Toro
Reparto: Martin Freeman, Richard Armitage, Ian McKellen, Aidan Turner, Luke Evans, Evangeline Lilly, Ken Stott, Orlando Bloom, Graham McTavish,
Música: Howard Shore
Fotografía: Andrew Lesnie



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