domingo, 8 de marzo de 2015

Exodus: Dioses y Reyes, fracaso con la firma de Ridley Scott

Ridley Scott: Cineasta británico odiado por unos y adorado por otros. Autor de legendarias películas como Alien, el octavo pasajero, Thelma y Louise o la, bajo mi punto de vista, tremendamente sobrevalorada Blade Runner. Es de todos sabido que a Ridley no le gustan las cintas pequeñas o los productos sencillos; cada nueva película debe ser una nueva superproducción, cargada de efectos, CGI (efectos generados por ordenador) y por supuesto muchos millones que invertir que (supuestamente) luego se recuperarán  en la taquilla.

Y es que Exodus: Dioses y Reyes, se adapta perfectamente a esta descripción. Dos horas y media de efectos, artificios, mucho Christian Bale, pero poca calidad. El señor Scott se atreve a adaptar en esta película la historia de Moisés y de como este personaje bíblico liberó a los hebreos de los egipcios, una historia del antiguo testamento que narra hechos tan inverosímiles como que el propio Moisés separó las aguas del mar rojo con su bastón.





Con un presupuesto de, nada menos que 140 millones de dólares, es de esperar que vayamos a asistir a un espectáculo sin precedentes, pero lejos de eso, la película se torna en lenta y repetitiva, sin sorprender al espectador ante una historia ya conocida, que cuenta con mejores adaptaciones, como aquella entrañable película de animación que llegó en 1998 llamada El principe de Egipto. 

Y es que no se necesitan tantos artificios para adaptar una historia de la Biblia, un tema que parece volver a ser muy recurrente para los cineastas de Hollywood, pues cabe recordar que en 2014 también pudimos ver en la gran pantalla la historia de Noé de la mano de Darren Aronofski, también otro de sus grandes fracasos.

Pero en esta reflexion sobre Exodus: Dioses y Reyes quiero volver a mencionar el film de animación El principe de Egipto, la clara prueba de que historias monumentales se pueden adaptar consiguiendo un producto simple, sin grandes artificios, pero a la vez muy potente. ¿Se acaban las ideas en Hollywood y hay que recurrir al guión más antiguo del mundo?



Pero no se preocupe señor Scott, no todo en su película es malo, Christian Bale nos sorprende (como nos tiene acostumbrados) con una magnifica actuación que pasa por fases muy distintas, pues no es Moisés un personaje precisamente fácil de interpretar.

Pero a parte de Bale...¿Destaca algún otro actor? por desgracia no. Ni Ben Kingsley, ni John Turturro ni por supuesto Sigourney Weaver (que aparece literalmente dos minutos en la película y dice una sola frase) consiguen dar fuerza a esta obra que se posiciona como una de las películas más flojas que Ridley Scott haya dirigido.

Lo mejor: Christian Bale, que una vez más nos demuestra que es un actor polifacético.

Lo peor: ¿Le hago una lista señor Scott?

Nota: 4/10


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