lunes, 9 de marzo de 2015

Castaway on the Moon: O cómo sentirse solo en medio de un montón de gente.

La soledad, un sentimiento humano que se ha recreado en el cine en muchas ocasiones. En mi humilde opinión, la directora que mejor plasmó esta sensación fue Sofia Coppola en el año 2003 junto con unos inolvidables Bill Murray y Scarlett Johansson en Lost in Translation. 

Sofia eligió Tokio como principal escenario para recrear la soledad, una ciudad con más de 13 millones de habitantes, en la que dar un paso supone esquivar a la persona que viene andando en sentido contrario. Una enorme metrópolis en la que, a pesar de haber tantísima gente, en muchas ocasiones es posible sentirse solo en medio de la gran muchedumbre.

Y quien mejor que los orientales para plasmar este sentimiento en una película que, con el permiso de Sofia, consigue, incluso mejor si cabe, hacernos entender lo que es el sentimiento absoluto de la soledad. Castaway on the Moon, película coreana del año 2009, segundo largometraje del director Hae-Jun Lee, es sin duda un claro alegato de lo importante que es sentirnos aceptados dentro nuestra sociedad y sentir que tenemos a nuestro lado personas dispuestas a escucharnos. Puesto que, aunque suene como un tópico, el ser humano necesita de otros seres humanos. 




Castaway on the Moon nos sitúa en la capital surcoreana de Seúl y narra la historia de un hombre que, al intentare suicidarse, queda atrapado de forma accidental en una pequeña isla en medio del río Han. Desde esta isla se puede contemplar toda la ciudad, pero no volver a ella. El protagonista de esta historia irá poco a poco aprendiendo a sobrevivir en esta pequeña porción de tierra de la que parece imposible salir, pero ignora que en la distancia, una joven Hikikomori (personas que se recluyen en sus casas con el fin de no relacionarse) le contempla con su telescopio. 

Parece incoherente pensar que dentro de esta sinopsis pueda tejerse una historia de amor, especialmente entre dos personas que se encuentran recluidas, cada cual a su manera. Y ese es precisamente uno de los puntos que hacen única Castaway on the Moon, poner de manifiesto que aquellas personas que creen que les basta y les sobra con ellos mismos son las que necesitan ayuda de la forma más desesperada. 



Pero ¿Qué razones empujan a dos personas a querer recluirse en una isla o en su habitación? ¿El miedo al mundo exterior o la sociedad? La respuesta se encuentra a lo largo de los 116 minutos de este metraje, una película que puede dejar huella en todos aquellos espectadores que alguna vez se hayan sentidos solos, al igual que los protagonistas. 

Pero nadie dijo que interpretar a dos personas solitarias fuera fácil, no obstante el director Hae-Jun Lee cuenta con una pareja de ases: Jeong Jae-Yeong y Ryeowon Jung, dos actores tremendamente  conocidos en Corea del Sur que ponen toda la carne en el asador con dos sublimes e inolvidables interpretaciones.



En definitiva, una joya del cine coreano, que no tiene absolutamente nada que envidiar a otras como Old Boy, (2003, Park Chan-wook) The Host, (2006, Bong Joon-ho) o la brutal (en todos los sentidos) Encontré al diablo (2010, Kim Jee-woon). Castaway on the Moon es, sin duda alguna, la prueba de todo lo que el cine oriental puede ofrecer y también, de que quizás, la persona que aparenta ser la más independiente, es a la vez la más necesitada. 

Lo mejor: Que haga ver al espectador lo importante que es relacionarse y socializar.

Lo peor: Un final quizás, demasiado alargado.

Nota: 8,5/10




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